¿Seguro A Todo Riesgo O A Terceros? Murcia Murcia

“Llevo toda mi vida pagando y, para una vez que tengo un problema, el seguro no me responde”. ¿A que le suena esta frase? ¡Si incluso puede que la haya dicho usted mismo! Continúe leyendo el artículo y conozca todo acerca de seguro de vehículos...

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Muchos seguros parecen muy buenos hasta que se necesitan. Es como la vida misma, ¿quién no se ha topado con alguien que parecía un buen amigo hasta que nos dio espalda cuando más le necesitábamos? Con las aseguradoras pasa lo mismo. Pero su ventaja es que si nos leemos con atención todos los papeles que nos entregan y preguntamos nuestras dudas, sabremos perfectamente a qué atenernos, algo que no ocurre con las personas.

Las sorpresas:

Lo primero que conviene tener claro es que eso que llamamos “todo riesgo” no existe, uno debería hablar de “seguro con muchas coberturas o con pocas”. Sería más exacto. Ninguna póliza, ni la más cara del mundo, protege absolutamente contra cualquier riesgo. Cada compañía puede denominar a su seguro como le dé la gana. Por ejemplo, es posible que usted se encuentre con una póliza que se llama “Total” y que no le incluya prácticamente nada.

Lo que cada póliza de seguros cubre figura en los papeles que le da su compañía al contratar el seguro, en la parte denominada “Condiciones particulares”. Eso es lo que el asegurado debería leerse con atención, aunque le produzca repelús. No vale lo que le digan de palabra, por teléfono, sino lo que está escrito, puede pedir aclaraciones, pero si no quiere llevarse sorpresas desagradables, debe esforzarse en saber qué está contratando.

Es importante recordar una vez más que las compañías de seguros no son fundaciones altruistas, están para ganar dinero, y cuanto más mejor. Esto es perfectamente lícito; sin embargo, lo que resulta lamentable es que algunas escamoteen información, hagan publicidad engañosa o redacten sus textos de forma tan enrevesada y con tantas excepciones que el usuario no sepa qué está contratando.

Tipos de seguros:

Como se ha dicho más arriba, ningún seguro nos cubre absolutamente todo, o sea que el denominado “todo riesgo” no existe, pero para entendernos, podemos hablar de una denominación más o menos genérica y decir qué se puede esperar de cada modalidad.

Seguro a terceros: Es una póliza que suele incluir exclusivamente la responsabilidad civil obligatoria, pero las compañías suelen añadir la responsabilidad civil voluntaria, que amplía los supuestos anteriores a más conceptos y con menos excepciones.

Seguro a terceros ampliado: Es como el anterior, pero puede incluir robo, lunas, incendio, grandes daños, tramitación de multas o cualquier otro concepto, excepto los daños en el coche propio.

Seguro a todo riesgo: Se suele llamar así a las pólizas que pueden incluir todo lo anterior más los daños en el vehículo propio cuando el usuario es el culpable.

Seguro a todo riesgo con franquicia: Es una póliza que cubre los daños en el vehículo propio cuando el asegurado es el culpable, pero en la que hay que pagar siempre una primera cantidad determinada; por ejemplo, ante un golpe el asegurado paga los 150 primeros euros y la compañía el resto. Dependiendo de ese importe inicial, el seguro es más o menos barato y más o menos rentable. En el caso de una reparación menor (un espejo, un intermitente…), probablemente, el usuario tenga que pagárselo él mismo. Y ojo, porque algunas compañías incluyen la franquicia para robos de ruedas o daños por lunas, lo que quiere decir que es como no tener esa cobertura, porque en ocasiones pagar la franquicia es más caro que sustituir lo robado o arreglar lo roto.

A tener en cuenta:

• Pague siempre a tiempo: Recuerde que un seguro no pagado, aunque sea por un solo día de demora, no sirve para nada.
• Revise anualmente la cobertura de su póliza, puede que lo que hoy le interesa, mañana no: Su coche se deprecia y tal vez esté pagando más prima de lo que le darían de indemnización en caso de siniestro.
• Léase las condiciones generales: Se trata de un libreto gordo y con letra pequeña que desanima a cualquiera, pero ahí es donde está detallado a qué tenemos derecho y a qué no. Conviene poner atención, aunque nos cueste, para que no nos pase que cuando creíamos que el seguro iba a pagar, nos señalen un párrafo que indica lo contrario. En ocasiones, las compañías cambian algo y nos envían un par de hojitas sueltas que dicen “modificación de las condiciones generales”; grape el añadido al libro y téngalo presente.
• Si algo no entendemos, preguntemos, pero no nos fiemos sólo de lo que nos digan, porque a la hora de la verdad lo único que va a valer es lo que está escrito; las palabras, ya se sabe, se las lleva el viento.
• Léase también las condiciones particulares: un documento en el que figura quién es realmente el asegurado, a qué indemnizaciones tiene derecho, qué coberturas ha contratado (robo, lunas, asistencia en viaje…). Este documento es muy importante, porque en caso de siniestro nos puede aclarar muchas dudas.

Las coberturas:

Los seguros se componen de diferentes coberturas. Lo ideal sería poder contratar sólo las que nos interesaran, porque en esto, como en los trajes, mejor a la medida, pero no siempre nos dan esa posibilidad.

Responsabilidad civil obligatoria. Todos los conductores que lleven un vehículo a motor de cualquier tipo están obligados a contratar un seguro que cubra la responsabilidad del conductor y el propietario en caso de accidente. Este seguro obligatorio permite pagar por los daños que cause el vehículo a terceras personas, pero con un límite. Si se sobrepasa, se responde con el propio patrimonio. Cubre hasta 70 millones de euros por daños a personas y hasta 15 millones de euros por daños en bienes.

Responsabilidad civil voluntaria. Amplía la prestación anterior con más conceptos.

Seguro del conductor: Cubre al conductor cuando no existe un tercero culpable. Hay que contratarlo aparte porque las pólizas, normalmente, no indemnizan al conductor en caso de que sea culpable de un siniestro. Esta cobertura viene a ser una especie de seguro de vida para casos de muerte y daños físicos, en los que es interesante tener una cantidad para los herederos o para uno mismo en el supuesto de lesiones, bajas… Conviene recordar que la Seguridad Social no paga los gastos sanitarios de los accidentes de tráfico, debe hacerse cargo la compañía aseguradora, y eso implica que en algunos casos se puede acudir a un centro privado y no sólo a la sanidad pública.

Asistencia en viaje: Se trata de tener cubierta una eventualidad durante un viaje. Es importante saber qué implica exactamente esta cobertura. Por ejemplo, si las personas ocupantes del vehículo deben quedarse en un hotel o en un hospital, ¿quién paga? ¿Y si el siniestro o la avería se producen fuera de España? A veces el ámbito de cobertura es desde el kilómetro 30, por ejemplo, con lo cual si la avería es cerca (del trabajo a casa) no nos vale para nada, o no nos cubre si el problema se produce en un camino o si el coche se queda atascado en la arena de la playa. Hay que saber también si pueden reparar el coche in situ o si siempre lo llevan a un taller, si es al más próximo o al que nosotros elijamos. En fin, que esta cobertura suele tener tantas limitaciones que debemos considerar si no es mejor hacerse de un club tipo RACE.

Defensa jurídica: Desgraciadamente, a lo largo de la vida no es raro tener que acudir a los tribunales como demandante o demandado por razones de tráfico. La cobertura de defensa jurídica implica que la compañía pagará los costes de abogado, procurador, peritos, fianzas… En el caso de que la reclamación sea contra el asegurado, la cobertura de responsabilidad civil ya cubre la defensa jurídica, pero si es el asegurado quien demanda a la parte contraria, tener esta cobertura le permitirá designar un abogado de su confianza y, si es el caso, lograr una mayor indemnización.

Daños propios: Cubren los daños en el propio vehículo, sin que exista un tercero culpable, es decir, los que produce el conductor. En ocasiones, hay limitaciones, por ejemplo, si el percance tiene lugar en un camino puede que la compañía no pague. A veces tampoco suelta un euro por los perjuicios causados por fenómenos meteorológicos. Puede ser con franquicia o no. Los accesorios de serie quedan incluidos a valor de nuevo, generalmente, salvo las ruedas. Los accesorios no de serie se pagan en la medida que se hayan declarado. En caso de siniestro total, hay que ver hasta cuándo nos indemnizarán a valor de nuevo (algunas compañías tienen un período muy limitado).

Robo: La compañía indemniza en el caso de que nos roben el coche o bien una parte (las ruedas, por ejemplo) y también los desperfectos causados por la acción del robo (una cerradura para quitarnos el equipo de música). También pueden asegurarse los accesorios que no vienen de serie.

Incendio: Se refiere tanto a la totalidad del coche como a sus partes, y pueden incluirse aquí los accesorios no de serie. El incendio puede deberse a un accidente o a actos vandálicos.

Lunas: La compañía se hará cargo de la sustitución de los cristales de las ventanillas (no suelen estar incluidos los techos solares). Si la luna sólo se raja o tiene un impacto, generalmente el seguro no se hace cargo.

Reclamación de multas: Esto cubre únicamente la redacción de los recursos necesarios, bien sea porque la multa es injusta o porque la aseguradora conoce las triquiñuelas para escamotear la ley. Pero el asegurado debe saber que si hay que pagar, tendrá que hacerlo él de su bolsillo, y también hacer frente a los intereses de demora, gastos de correo o de fax, recargos… En ocasiones, esta cobertura no cubre los recursos por estar mal aparcado o por exceso de velocidad.

Retirada del carné de conducir: Indemniza al asegurado cuando se le retira el carné por haber perdido todos los puntos o por una infracción muy grave. Pero, ojo, normalmente, no pagan nada en caso de que se conduzca con una tasa de alcohol por encima de la permitida o si se realiza una conducción temeraria.

Vehículo de sustitución: La compañía proporciona un coche al asegurado o un dinero diario para transporte público (puede ser un taxi) mientras le reparan el coche dañado en un siniestro (no vale cuando se trata de una avería normal).

Préstamo para reparación: La compañía puede hacernos un préstamo de dinero en caso de que exista un siniestro que no nos cubre, por ejemplo, si no tenemos contratados los daños en nuestro vehículo y nosotros somos los responsables del accidente. Normalmente, pagará al taller la reparación de nuestro coche y nosotros se lo devolveremos a plazos y sin intereses.

Grandes daños: Viene a ser equiparable a un siniestro total o a un daño tan grande que suponga casi la totalidad del valor del vehículo. Se aplica sobre un valor asegurado y se va reduciendo cada año según el criterio de la compañía.

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