Créditos: alternativas. Fuentes de crédito alternativas ante un apuro económico Extremadura

Familia, amigos, empresa e incluso prestamistas privados se convierten en fuentes de financiación alternativas a las entidades bancarias en caso de apuro económico.


1 . Compañías Locales

FINANSAC
924241650
Plaza Antonio Corts Lavado, 2.
Badajoz, Extremadura
ASESORIA FINANCIERA J.ASENJO
924800130
Av. Primero de Mayo, 58
DON BENITO, Extremadura
CREDITSERVICES
902020449
Gabino Muriel, 3
CACERES, Extremadura
ASTILLERO & LOBO ASESORES C.B
924802944
Juan Pablo II, 2
DON BENITO, Extremadura
EXTRECASA
924205258
C/ Alonso de Escobar, 3 - bajo (esq. con Avda. Pardaleras).
Badajoz, Extremadura
FINANCIAL
653990835
Av. La Paz, 14
ALMENDRALEJO, Extremadura
GESFIOM
924303288
Calle Conventual, 41.
Badajoz, Extremadura
GEFISCAL
927413181
Calle Alfonso VIII 13.
PLASENCIA, Extremadura
VINIEGRA FERNANDEZ, J.F.
927224038
Av. Antonio Hurtado, 9
CACERES, Extremadura
LOHERMA ASESORES S.L.L.
927427053
Zapatería, 3
PLASENCIA, Extremadura

2 . Créditos: alternativas. Fuentes de crédito alternativas ante un apuro económico

Con el aumento generalizado del precio de los servicios y alimentos básicos y de los tipos de interés, que no acaban de tocar techo, se aprecia un incremento de la morosidad y el desempleo. La consecuencia es que no todos los españoles llegan a fin de mes ni tienen acceso a un préstamo o un crédito de tipo tradicional. Las pólizas de seguro, los lugares de trabajo, la familia y los amigos se perfilan como alternativas de financiación. También lo hacen los prestamistas privados, aunque los expertos alertan del riesgo de estafa y usura, y recomiendan leer con atención los contratos.

Para muchas familias españolas, afrontar todos sus gastos y llegar a fin de mes representa un quebradero de cabeza. No sólo el coste de vida ha aumentado. También lo han hecho el paro, el Euribor y las deudas. El Banco de España es muy claro cuando afirma que el nivel de endeudamiento de los hogares ha crecido durante los últimos años, y que lo ha hecho considerablemente más que sus activos. Es decir, que se debe más de lo que se gana y que se gasta más de lo que se tiene. La mayor parte de ese déficit obedece a los créditos hipotecarios -la deuda global por este concepto supera ya los 650.000 millones de euros-, aunque otros factores también amenazan a la economía familiar. Un ejemplo: sólo durante el año pasado, 117.000 personas se quedaron sin trabajo; el nivel de desempleo aumentó hasta el 8,6%. Al mismo tiempo, el valor de algunos bienes y servicios, como las medicinas o el transporte, se ha encarecido. Como dato significativo, la tasa interanual del Índice de Precios de Consumo subió una décima en marzo hasta situarse en el 4,5%; el porcentaje más elevado de los últimos trece años.

Si bien es cierto que a veces no se les presta atención a estas cifras, no puede decirse lo mismo sobre sus consecuencias más inmediatas. La sensación de que el dinero no alcanza, o que se escurre con facilidad, hace mella en las conversaciones cotidianas y se refleja, además, en las encuestas. Ocho de cada diez españoles consideran que la situación económica del país es mala, muy mala o regular; mientras que el paro y los problemas monetarios encabezan las preocupaciones ciudadanas. Así lo recoge el barómetro más reciente del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), correspondiente al mes de febrero, y los números mencionados confirman que esa inquietud se apoya en los hechos. Para muchas familias, las cuentas se han ajustado hasta tal punto que cualquier imprevisto o gasto extra es capaz de acabar con sus ahorros o, peor aún, de hacer que sus activos queden escritos con números rojos.
En estos casos no basta con apretarse el cinturón. Por mucho que se cuide el dinero o se intente ahorrar día a día, las facturas llegan puntuales y no siempre es posible cubrirlas. La solución más habitual consiste en pedir un préstamo, pero, ¿qué pasa cuando no se consigue? Muchas veces, cuando ya se han contraído deudas -desde la hipoteca y la cuota del coche, hasta un viaje financiado o la saturación de las tarjetas-, resulta complicado obtener efectivo, ya que las entidades bancarias y las casas de crédito se manejan con cautela. La Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (ASNEF) señala que, en este sentido, cada firma tiene su normativa interna y que los requisitos que se exigen al solicitante pueden variar de una a otra. No obstante, la precaución está al alza y existe una razón para ello: la morosidad de los créditos concedidos por los bancos, las cajas de ahorro y las cooperativas de crédito ha aumentado hasta alcanzar niveles que no se registraban desde hace más de un lustro.

3 . Las pólizas del seguro

Ahora bien, ¿qué se puede hacer ante una situación asfixiante? Dejando a un lado a los bancos y a las casas de préstamos "tradicionales", ¿existen otras maneras de lograr liquidez? La respuesta es que sí, aunque antes de dar cualquier paso es importante pensarlo muy bien. Una opción viable, en caso de tener contratado un seguro de vida, es echar mano del dinero de la póliza. El interés suele ser menor que en los establecimientos de crédito y, al margen de eso, no hay obligación de devolver la cantidad solicitada.
Pero esta característica, que en principio se puede interpretar como una ventaja, es en realidad un arma de doble filo. Al no haber plazo de reembolso ni exigencias apremiantes, el riesgo de no reponerlo nunca es más alto. Desde UNESPA, la Unión Española de Entidades Aseguradoras, explican que cada seguro de vida y ahorro es diferente y tiene unas cláusulas propias, aunque en principio se puede disponer de esos fondos cuando uno quiera. A fin de cuentas, "es el dinero del cliente", pero ahí radica el problema: de no devolver esa suma, los beneficios del seguro se verán reducidos.

4 . El lugar de trabajo

Recurrir al lugar de trabajo es también una posibilidad, siempre que se tenga un contrato con una antigüedad mínima de tres meses. Si la empresa dispone de un plan de pensiones, es viable obtener un préstamo de ahí. Sin duda, es mejor que extraer el efectivo de la jubilación, puesto que evita el pago de impuestos adicionales. No obstante, presenta algunos inconvenientes. Cuando el dinero no se devuelve en el plazo pactado, no queda más remedio que asumir impuestos y penalizaciones; y en caso de perder el empleo, el préstamo deberá devolverse de manera inmediata, además de costear los impuestos por retirar el efectivo antes de tiempo. Pero, en el ámbito del trabajo, el mecanismo más usual para lograr liquidez es solicitar un anticipo del sueldo; un método que, si bien ha caído en desuso y varía según lo pactado en los convenios colectivos, está amparado y regulado por la ley.

El artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores establece que el empleado tiene derecho a percibir, sin que llegue el día señalado para el pago, "anticipos a cuenta del trabajo ya realizado". Esto significa que si la empresa liquida los sueldos al comienzo de cada mes, pero aún restan algunos días para que llegue esa fecha, el trabajador puede solicitar que se le pague lo que ha hecho hasta el momento. Dicho de otra manera, la cuantía máxima que se puede pedir de anticipo salarial es equivalente al trabajo ya realizado, de modo que si cursa su solicitud el día 16 de un mes cualquiera, sólo tendrá derecho a cobrar el salario de los quince días anteriores.

Otra cuestión distinta es que, aun sin tener la obligación de hacerlo, la empresa pueda anticipar cantidades a cuenta del salario futuro, según matiza Aitor Ibarra, miembro de la Asociación Nacional de Abogados Laboralistas (ASNALA). Si bien no existe derecho alguno de los trabajadores a un anticipo de esas características, sí hay una regulación para los casos en que se otorgue. El reembolso del importe prestado -explica Ibarra- está limitado en la sexta parte del salario base del propio mes. Es decir que la devolución del anticipo del trabajador a la empresa también está sujeta a requisitos o topes máximos para el momento de descontar. Por ejemplo, si un empleado gana 2.000 euros al mes y le adelantan 1.500 euros de salario futuro, el empresario no podrá exigirle más que el pago de la sexta parte mensual; en este caso, 120 euros al mes.

5 . Compañías Locales Presentadas

FINCAS EMERITA AUGUSTA

924310007
Marquesa de Pinares, 18.
MERIDA, Extremadura


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